
La regla que lo cambia todo: en cuanto hay una cifra de coste
El artículo 9 de la Ley 16/2011, de contratos de crédito al consumo, regula la publicidad de la financiación. Cuando un anuncio menciona el tipo de interés o cualquier cifra relacionada con el coste del crédito, tiene que incluir, de forma clara, concisa y destacada y mediante un ejemplo representativo, esta información básica:
- El tipo deudor, y si es fijo o variable.
- El importe total del crédito.
- La tasa anual equivalente (TAE).
- La duración del contrato.
- Si se trata de la venta de un producto o servicio concreto, el precio al contado y el importe de los pagos.
La consecuencia práctica es sencilla: un cartel que dice «Paga a plazos, pregúntanos» no necesita nada de eso. Un cartel que dice «Llévatelo por 29 € al mes» sí, porque la cuota es una cifra ligada al coste.
Frases de mostrador: cuáles valen tal cual y cuáles no
| Lo que pone el cartel | ¿Necesita ejemplo representativo? | Comentario |
|---|---|---|
| «Financia tu compra. Pregunta en caja» | No | No da ninguna cifra de coste. Es la opción más segura. |
| «Financiación disponible a partir de 600 €» | Normalmente no | El importe mínimo no es un coste. Evita añadir cuotas al lado. |
| «Desde 29 €/mes» | Sí | La cuota depende del tipo y del plazo: hace falta TAE, duración, importe y precio al contado. |
| «Sin intereses» o «0 %» | Sí | Habla del coste. Además, solo es cierto si la entidad lo confirma para esa promoción y sin comisiones que lo contradigan. |
| «Aprobación garantizada» | No es cuestión de ejemplo: no lo pongas | La concesión la decide la entidad en cada caso. Prometerla es engañoso. |
¿De dónde saco el ejemplo representativo?
De la entidad que financia, nunca de una calculadora de internet. El ejemplo tiene que corresponder a condiciones reales que esa entidad aplica, con su TAE calculada como marca la ley. Si trabajas con varias vías de financiación, cada una tendrá sus condiciones, y un ejemplo de una no sirve para anunciar otra.
Lo razonable es pedir a la entidad o al intermediario el material ya validado: el texto del cartel, la línea para la web o la pieza para redes. Si no te lo pueden dar, quédate en las frases sin cifras.
La web y las redes también son publicidad
Muchos negocios cuidan el cartel físico y luego publican en Instagram «¡Este mes, tu tratamiento por solo 39 € al mes!» sin más. Es exactamente el mismo caso: hay una cifra de coste y falta la información básica. Lo mismo vale para la ficha de producto de la tienda online, los anuncios de pago y los mensajes de difusión por WhatsApp.
Un error frecuente es dejar publicada una promoción caducada. Si la entidad cambió las condiciones en junio y la web sigue anunciando las de marzo, el cliente llega con una expectativa que no se va a cumplir. Pon una fecha de revisión a cada pieza que mencione financiación.
Lo que se dice de palabra
Ningún cartel es tan peligroso como un dependiente con prisa diciendo «te sale a unos cincuenta al mes, más o menos». La cifra no está escrita, pero crea una expectativa, y cuando el cliente reciba la propuesta real con otra cuota se sentirá engañado, aunque nadie haya querido engañarle.
Lo que funciona en la práctica:
- No adelantar cuotas antes de lanzar la solicitud. La cifra buena es la que da la entidad.
- Explicar el proceso, no el precio: «lo solicitamos ahora, te llega la propuesta al móvil con la cuota, el TIN, la TAE y el coste total, y decides».
- Dejar claro que la concesión depende de la entidad.
- Recordar al cliente que la información precontractual la recibe antes de firmar y que puede leerla con calma.
Comprobación rápida antes de imprimir o publicar
Antes de mandar a imprenta un vinilo para el escaparate o programar una publicación, pasa el texto por estas preguntas. Si alguna respuesta es «no lo sé», la pieza no está lista:
- ¿Aparece alguna cifra de coste? Cuota, tipo de interés, «sin intereses», «0 %», «coste cero». Si la respuesta es sí, sigue con la siguiente pregunta; si es no, basta con que el mensaje sea veraz.
- ¿Está el ejemplo representativo completo? Tipo deudor, importe total del crédito, TAE, duración y, si anuncias un producto concreto, precio al contado e importe de los pagos.
- ¿Se lee igual de bien que la cuota? La ley pide que la información sea clara y destacada. Una cuota enorme y la TAE en letra diminuta al pie no cumple ese espíritu.
- ¿Quién ha validado los datos? Debe ser la entidad que financia esa operación, con fecha.
- ¿Hasta cuándo es válido? Anota la fecha de fin de la promoción y quién se encarga de retirarlo.
- ¿Promete algo que no depende de ti? Aprobación, rapidez garantizada o «para todos los perfiles». Fuera.
Parece mucho trabajo para un cartel, pero se hace una vez. Guardar las piezas aprobadas en una carpeta con su fecha evita volver a empezar cada temporada.
¿Y si el cliente se arrepiente?
Una buena publicidad también evita problemas después. Con un contrato de crédito al consumo, el cliente dispone de catorce días naturales para desistir sin dar explicaciones (artículo 28 de la misma ley). Si ha entendido bien lo que firmaba porque nadie le prometió una cuota que no era, es mucho menos probable que lo haga.
Si estás preparando la comunicación de la financiación en tu negocio, en financiación para autónomos y pymes tienes cómo trabajamos y en la guía para tus clientes lo que conviene que sepan antes de firmar. Cualquier texto con cifras, compruébalo antes con la entidad y, si tienes dudas, con tu asesoría.
Financiación Clientes pone en contacto al negocio y a su cliente con entidades financiadoras. La concesión y las condiciones de cada operación dependen siempre de la entidad que la estudie. Este artículo es información general y no sustituye el asesoramiento profesional.